Mostrando entradas con la etiqueta " Aproser ". Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta " Aproser ". Mostrar todas las entradas

lunes, 12 de mayo de 2014

Recuperación por decreto.



El sector de la seguridad privada confía en que la nueva ley le permita mejorar su facturación.


La idea de que las crisis, dado el aumento de los riesgos y las amenazas, tendrían que ser una época de “vino y rosas” para la seguridad privada está muy extendida. Pero no parece que sea cierta. Al menos es lo que dicen los datos. Porque lo cierto es que, desde su punto más alto en 2008, el sector no ha parado de caer en España. Facturaba 3.736 millones de euros entonces y solo 2.994 millones en 2012, un 19,8% menos. El descenso ha sido aún más fuerte en el área de vigilancia, el core business, por decirlo así, del sector de seguridad, que supone en torno al 65% del negocio. “Pasamos de facturar 2.340 millones a los 1.800 millones de 2013 en cinco años” explica Ángel Córdoba, presidente de Aproser, la principal asociación del sector.
El impacto sobre las grandes empresas ha sido aún más drástico. Securitas redujo su facturación en España en un 17% en 2012. Prosegur ha resistido algo mejor en el mercado nacional; sus ventas bajaron un 8% en 2013. Por extraño que parezca, este desplome de los ingresos no se ha visto acompañado de una caída paralela en el empleo, que ha bajado en torno al 7%. Rafael Centeno, responsable del área de servicios de seguridad de UGT, atribuye esa “escasa” caída a que “había muchas horas extras que se han suprimido”. Eso sí, prosigue, “debido a las pérdidas en facturación, por la rebaja de los contratos, nos hemos tenido que bajar los salarios”.
El sector no solo ha visto reducida su actividad, además se ha visto obligado a bajar sus márgenes. Tras 2008, la guerra de precios ha sido salvaje y ha afectado sobre todo a las empresas más grandes, las agrupadas en Aproser y que concentran el 70% del negocio, que han visto cómo las pequeñas se hacían con algunos de sus contratos al ofrecer un precio más bajo. “Algo que les resulta fácil”, explica Córdoba, “por la subrogación (quedarse con los empleados de la anterior empresa de seguridad). Ya que licitas, y si ganas, te subrogas”. Esta situación ha afectado especialmente a los contratos del sector público.
El negocio español ha caído de 3.700 a 1.800 millones de euros en un lustro.
Las grandes acusan a las pequeñas de haberse beneficiado de la reforma laboral, descolgándose de los convenios, para ofrecer esas condiciones imposibles. “Nosotros sí seguimos los convenios colectivos, y eso nos da menos posibilidades de ganar cuando la única pauta que se valora es la del precio”, agrega Córdoba. Centeno, de UGT, abunda sobre ello y culpa a las Administraciones públicas del deterioro de las condiciones laborales y la guerra de precios. “La Administración es la que está generando precariedad en el sector con su actitud de ir solo a precio. Mientras las empresas grandes pagan a fin de mes y lo que estipula el convenio, otras se retrasan en pagar, no pagan horas extras, etcétera”, asegura.
Según el representante de UGT, si las grandes, que representan el 70% del sector, no se han hundido “es porque tienen sus especializaciones o trabajan fuera de España”. Centeno es escéptico ante la posibilidad de que las Administraciones cambien su forma de actuar. “No creo que ninguna de las grandes empresas acepte tirar los precios”, dice.
La internacionalización ha sido la principal salida. Por ejemplo, pese a que las ventas han caído en España, la facturación total de Prosegur ha crecido un 80%, de los 2.000 a los 3.700 millones entre 2008 y 2013. Se han multiplicado casi por tres. Prosegur continuará por esa vía. “Pretendemos consolidar nuestra presencia en Latinoamérica y continuar con el periodo de aprendizaje iniciado en Asia-Pacífico, a la que se ha sumado Australia el pasado diciembre”, dicen en la compañía.
Igual que las otras grandes, Prosegur busca dar más valor añadido y tecnología a sus clientes. Ha desarrollado nuevos productos y servicios, como la automatización del efectivo. “La especialización nos ha permitido incorporar una oferta de servicios específicos para sectores como aeroportuario, distribución o financiero”. Pese a esto, la situación del sector estaba alcanzando dificultades tan extremas que alguna compañía programaba despidos severos. De ahí que la gran pregunta es si la nueva Ley de Seguridad Privada, que se aprobó en marzo, supondrá una palanca para que el sector vuelva a crecer y a recuperar el dinamismo de antaño. La impresión dominante es que sí lo será. Juan Muñoz, presidente del capítulo español de Asis International, una asociación mundial que agrupa a los profesionales de seguridad de las empresas usuarias, cree que “se ha cambiado una ley, la muy restrictiva de 1992, por otra en la que los vigilantes van a poder desempeñar más funciones” para ello. Para Centeno, “permitirá ayudar a paliar, al menos en parte, la fuerte crisis de los últimos años y a crear más empleo”.
Las grandes firmas pierden peso en España y lo ganan en el exterior.
Aun cuando les hubiera gustado que la ley fuera un poco más lejos, Aproser le ha dado la bienvenida. “Las empresas podrán desempeñar nuevas funciones, y esto siempre podrá traducirse en un aumento de la actividad”. Pero advierte: “Mientras no salgamos de la crisis y crezca la demanda, no veremos grandes resultados”. Prosegur destaca que “se permita a las empresas de seguridad desempeñar servicios de vigilancia en complejos o parques comerciales y de ocio y en recintos y espacios abiertos delimitados, así como participar en la prestación de servicios encomendados a la seguridad pública, complementando la acción policial”.
De momento, lo que sí está haciendo la norma es aumentar la afluencia a las academias de formación. “Observamos un incremento bastante alto de aspirantes a trabajar en el sector”, reconoce Rafael Lozano, consejero delegado de Segurman, una de las principales empresas de formación en el campo de la seguridad privada. Lozano prevé “un aumento de la especialización por servicios, en centros penitenciarios, seguridad aérea, operadores de radioscopio, control de accesos o control de imagen por la nueva ley”.
La nueva legislación se adecúa a las nuevas situaciones que viven las sociedades europeas, cada vez más dependientes de los servicios de seguridad privada, dicen en el sector. De hecho, España es uno de los países de Europa con menor peso de estos servicios. “Mientras en España hay un vigilante de seguridad por cada 572 ciudadanos, en la UE hay uno por cada 290, y en Reino Unido, uno por 170”, explica Ángel Córdoba.
“España es uno de los cinco países de la UE con la legislación más restringida”, dice el presidente de Aproser. “En Europa, el sector tiene más atribuciones. En Reino Unido llevan los presos de la cárcel al juzgado, por poner un ejemplo”, agrega. “Esta es la tendencia en Europa, y si podemos seguirla e ir acometiendo más funciones y llegar a sus ratios, también podríamos llegar a esos niveles de empleo y doblar las plantillas actuales”, zanja.





 

miércoles, 16 de abril de 2014

APROSER valora positivamente la nueva ley de seguridad privada.



UNA LEY QUE REGULA ABSOLUTAMENTE AL SECTOR



Tras la aprobación de la nueva ley de seguridad privada por el pleno del Congreso de los Diputados, producida esta mañana, APROSER quiere agradecer el importante esfuerzo de adaptación de la norma a la mayoría de las nuevas realidades sociales que se han venido consolidando durante los últimos 22 años de vigencia de la anterior.


En primer lugar, APROSER quiere destacar que la nueva norma aprobada por el Parlamento reafirma y refuerza el carácter absolutamente subordinado y complementario, y por lo tanto no alternativo, de la seguridad privada respecto a la seguridad pública, para lo que basta con examinar tan solo el preámbulo de la nueva Ley y los capítulos destinados a infracciones y sanciones.

Por lo tanto, APROSER entiende incongruente que se siga insistiendo en la idea de que esta necesaria revisión normativa sea un intento de privatización de la seguridad, una competencia exclusiva de los poderes públicos de acuerdo con nuestro marco constitucional y “ejercida en régimen de monopolio por el poder público del Estado”.

APROSER valora muy positivamente la incorporación de la lucha contra el fraude y las prácticas de intrusismo en la nueva norma y reitera a las autoridades públicas la necesidad de que se desarrollen a la mayor brevedad posible los mecanismos de cooperación interadministrativa previstos en la ley, mecanismos más urgentes que nunca para permitir aprovechar plenamente las potencialidades de un sector económico que a pesar de su madurez y nivel de consolidación presencial en la sociedad, debe contribuir en mayor medida al PIB nacional y a la generación de empleo.


Del mismo modo, se valora favorablemente, entre otros aspectos, la mayor flexibilidad en la asunción puntual de cometidos por parte de los profesionales de seguridad, un mayor respaldo jurídico a su actividad, el tratamiento de los nuevos sistemas complementarios de acceso a la profesión, la regulación de los servicios de video-vigilancia, así como el hecho de que como resultado de la tramitación parlamentaria se hayan acotado las situaciones donde resulte obligado portar armas de fuego.

Por último, APROSER lamenta que tras la tramitación parlamentaria no se haya mantenido una redacción que expresamente permitiera una adaptación de la ley a las nuevas necesidades de seguridad que la ciudadanía demandará en el futuro para las vías públicas, siguiendo la práctica de los países más avanzados de nuestro entorno, todo lo anterior al margen de la mayor garantía jurídica derivada de la incorporación en una norma de rango legal de la diversidad de servicios que actualmente presta la seguridad privada a los ciudadanos y sobre los que la seguridad pública sigue ejerciendo un absoluto control, a la vez que apostando por el papel preventivo de la seguridad privada e integrando funcionalmente todas sus potencialidades.